Entréen casa dando saltitos de alegría. Subí las escalerascomo un rayo, crucé el salón donde se encontraba mifamilia casi al completo: Papá, mamá, los tíosJasper, Emm, Alice y Rose, los abuelos Carlise y Esme.
-¡Hola a todos!- les saludé siguiendo el camino hacia mihabitación. Debía arreglarme muy bien para mi cita deesta noche con Jake, estaba muy nerviosa. En el instante en el que medisponía a abrir la puerta de mi cuarto escuché la voz depapá, -¡Eh, eh, jovencita! ¿Son esos los modalesque te hemos enseñado?- me llamó la atención.
Volvícon un poco de desgana. Y allí estaban todos. Alice y Jaspersentados en la mesa del comedor mientras uno cogía la mano delotro, sumergidos en una de sus tantas "extrañas conversaciones"en las que no articulaban palabra alguna, se entienden con una simplemirada, fascinante. Aunque ésto solía pasar con todas lasparejas de mi familia; seguramente el gran amor que existe entre ellas,acompañado de largos periodos de tiempo sin dormir,tenían este resultado. Sí, sindormir... ¡Señor!, aún no comprendo como un ser vivientepuede existir sin disfrutar de uno de los placeres más grandesde la vida...Mamá dice que soy como un oso hibernando, solo queen mi caso, si me dejaran, los periodos de hibernación notendrían interrupción, en verdad, no le quito ni unapizca de razón; pero en fin, ése es otro tema.
Elabu Carlise y Emm estaban contemplando animadamente un documental sobrecomportamiento animal, mientras que a su lado, en el sofá seencontraba Rose echada en las rodillas de Esme, que acariciabatiernamente su dorado cabello, como si de una niñapequeña se tratase. En cierto modo, para mi adorable Esme, todosseríamos eternamente unos bebés a los que mimar,inclusive habiendo llegado a cumplir siglos. Bells y Ed estaban de pie,uno al lado del otro, admirando el paisaje por los amplios ventanales.Papá envolvía en un abrazo el cuerpo de mamá, ellaque le daba la espalda, sostenía sus manos pegándolas asu rostro.
En ese momento papá siguiócon su sermón,- ¿No crees que me merezco un beso debienvenida Nessi?- dijo mientras me sonreía.
-Jajá, límpiate la baba hermanito.- se burló eltío Emmet.- ¡Yo también quiero mi besoReneésme! añadió.
-¡Eh, y yo!, dijo Rose mientras que se incorporaba cruzando los brazos y haciendo un puchero.
-Tengo prisa, ¿de acuerdo?-me quejé.- ¿Es que tengoque hacer "el recorrido del achuchón" cada vez que entro por esapuerta?, es super incómodo.-terminé.
Alice seacercó y besó mi mejilla, - ¡oh, por supuesto quesi querida!- y volvió entre risitas con Jasper el cual laimitó.
Gracias a Dios ahí estaban misabuelos para defenderme de las babas de un mini-ejércitodispuesto a abalanzarse sobre mí. -Dejad ya a la pobre criatura,¡parecéis verdaderos críos!- dijo Esme. Carlise selevantó y apoyándome bromeó - ¡Corre, huyeantes de que te ataquen!- todos rieron.
-Eh Ness, ¿teapetece que vayamos mañana de compras cariño?-preguntó mamá. - ¡Sí, sí, sí, sí!, por fin, hace unsiglo de la última vez. Deberíamos de darle un cambio delook a la casa, se ve un poco anticuada.- intervino Alice en tonoentusiasta.
- Entonces os acompañaré.-añadió Esme.
-Umm..., está bien. Gracias por invitarme mami.-Rápidamente me acerqué y di en un beso en su mejilla;repetí la acción con el resto. - Bien, ya cumplí.Y ahora chicas, ¿podéis acompañarme a mihabitación?, necesito vuestra ayuda urgentemente.
Papácambió su alegre semblante por uno más serio y reflexivo.De repente, supe qué provocó dicho cambio en él.Aunque ya estaba acostumbrado a mis sentimientos hacia Jacob, veren mi mente la imagen de Jake invitándome a cenar nosería plato de buen gusto. Es duro el hecho de no disponer deintimidad con respecto a tu padre. Posó en mí una intensay fija mirada, se la devolví durante un instante, pero mezafé de ella e intenté no mostrar atención a esedetalle para no arruinar lo que prometía ser una gran noche.
Bells,Esme y mis tías aceptaron la petición de ayuda y sedirigieron hacia mi habitación charlando animadamente entreellas. Tras escapar de los preocupados y en cierta forma tambiénmolestos ojos de Edward, las seguí. Mientras recorría elpasillo intenté borrar de mi pensamiento la imagen de la miraday el rostro de mi padre con gesto apenado, que aunque no quisierademostrar abiertamente, en mi interior yo sabía que de ciertaforma estaba enojado conmigo por hacerlo desprenderse de mi infanciatan sumamente pronto, sin apenas dejarlo disfrutar de lo que nuncasoñó tener, una descendencia, y de todo lo sumamentefascinante que para él conllevaba ello. Ahora Jacob habíapasado a ser el hombre que quería arrebatarle a su niñapequeña, para convertirla en una mujer; debe de ser dolorosopara alguien que el destino te ponga en bandeja lo que más hasdeseado no durante toda una vida, sino por aún más tiempoy después te lo arrebatase de alguna manera; por lo que no loculpaba, pero tampoco quería perder por esa causa a Jake. Sinembargo me sentía muy culpable por hacer sufrir a mi padre, noera justo para él.
Toda estarevolución de pensamientos comenzó a pasar por mi cabezade forma virulenta, como si me gritaran todos a la vez“¡Egoísta, egoísta!” Sacudí lacabeza;-
¡Para ya Ness! – me dije a mi misma. No mepodía permitir seguir trajinando aquella maraña deculpabilidad, ¡hoy no¡ Había estado esperando aldía en el que por fin mi Jake se decidiera a invitarme a salirdemasiado tiempo, no podía arruinarlo todo ahora. Recorrírápidamente el trayecto que quedaba hasta llegar a mihabitación y por fin entré.
Bellsy la abu Esme estaban sentadas juntas en la cama, charlando sobre lasposibilidades del inminente cambio de mobiliario de la casa. Mientras,Alice rebuscaba animadamente en mi armario algo que, seguramente, yahabría visto en su mente que me pondría en la cita, dandosaltitos y soltando risitas nerviosas; a la vez que discutía conRose sobre el peinado que debía llevar; – Te digo que elcabello es demasiado claro Alice, además muy largo. Si loalisamos le hará el rostro demasiado fino.- afirmótía Rose con gesto desesperado y señalándome conel dedo, mientras me daba la espalda. - ¿En serio?, ¿esocrees? – inquirió Alice mientras me miraba con semblantereflexivo sosteniendo su barbilla con la mano izquierda a la vez quesujetaba al menos veinte perchas con vestidos diferentes en su manoderecha.
-¡Ahhgg!- gruñó Rosalieenfuscada antes de girarse y saltar hacia mí agarrando ylevantando mi mentón. – ¡Sí, Alice,sí! ¿Acaso no lo ves? Me estoy empezando a plantear tusentido de la moda.- dijo ésta media enloquecida levantando lavoz.
Ciertamente, no era demasiado difícilsacar de quicio a la tía Rose. Valía con llevarle lacontraria sobre cualquier cosa que dijera, o simplemente, cogerla en unmal día; éstos solían ser la mayoría.Aunque conmigo era diferente, de entre el resto de la familia nadie selibraba de sus berrinches.
Alice abrió laboca de par en par, soltó los vestidos que llevaba bruscamenteen el suelo y empezó a chillar y hablar como una verdaderahistérica, tan rápido que la entendídificultosamente. – Perdona, Rosalie Lillian Hale Cullen,¿qué acaba de salir de tu boca? ¡Esme!,¡¿le vas a permitir semejante barbaridad?! No, en serio,¡¿la has oído?! ¡No lo puedo creer!-pateó los vestidos y se sentó al lado de mamá congesto indignado cruzando los brazos sobre el pecho. –Rosy, dejatranquila a tu hermana, no la chinches. ¡Parecéis unaschiquillas de quince años, Señor!- dijo mientras sereía de la simpática escena.- ¡Ha empezado ella,sabe muy bien que ese horrible peinado no favorece a Ness!-
Aliceempezó a gritar a la vez que Rose. - ¡Mira bonita, hasempezado tú! ¡Y no vuelvas a cuestionar mi talento para lamoda o no te lo perdonaré en tres siglos al menos!- lasescandalosas carcajadas de los tíos Jasper y Emmet, del abuelo yde Edward que prestaban atención a la tonta disputa seoían desde mi cuarto. Empecé a preguntarme sihabía sido buena idea pedirles ayuda con aquello. Bella que viola preocupación en m rostro salió en mi ayuda.
–Chicas,chicas, haya paz. Discutiendo no vamos a ayudar a Ness y os recuerdoque hoy es un día importante para ella.- terminó mientrasse acercaba a mí y me agarraba por la cintura; –Sí,sí. Es cierto.-dijo Alice mientras se levantaba de la cama y susemblante cambiaba radicalmente para volver a pintar una sonrisanerviosa en su rostro. – Tenemos que darnos prisa, si no meequivoco la cita es a las ocho, así que quedan dos horas.- Rosese dejó caer pesadamente sobre el sillón del tocador; -De acuerdo, lo siento Alice… tu idea del cabello no estátan mal, sin embargo creo que unas ondulaciones quedaríanmejor.- dijo intentando ser amable con su hermana.
Éstase acercó a ella y la besó en la mejilla.- No pasa nadacariño, está bien, lo haremos así.-añadió Alice con su dulce voz de muñeca.
– Bien niñas, ¡manos a la obra entonces!- terminó Esme ofreciéndonos su cálida sonrisa.
Trasdoscientos cambios de ropa, las chicas dieron con el conjunto adecuado.Un vestido color beige y una rebeca marrón achocolatado oscuro,que hacía resaltar mi piel pálida y hacía juegocon mis ojos. Me sentaron en el tocador. Alice y Rose comenzaron a darforma a mi largo cabello mientras que Esme se encargaba del maquillaje.Al cabo de media hora la sesión de belleza concluyó. Mipelo caía por mis hombros como una cascada de pelo cobrizo llenade tirabuzones, y debía admitir que la abuela tambiénhabía hecho un buen trabajo con mi rostro.
-¡Estás preciosa bebé!- Me felicitó mamá.
– Ya eres una mujercita.-añadió Esme, de nuevo sonriendo.
–De todas formas, no entiendo por qué tiene que arreglarse tantopara un simple chucho…- dijo Rosalie mientras se inspeccionabalas uñas recientemente pintadas. Le dirigí una miradaasesina, ella me miró. ¿Qué, acaso es mentira? Esun perro sarnoso.- suspiré con desgana, podía jurar quejustamente en ese momento no tenía la más mínimagana de comenzar a discutir con mi tía.
- No empieces denuevo Rose; no hagas enojar a Ness o se estropeará elmaquillaje. Dejémosla sola.- Dijo Esme al apreciar lasensación de agobio en mi rostro, abandonó la estanciatras besarme en la frente. Alice la siguió con su paso gracil ytía Rose la imitó.
Mequedé absorta mirando mi reflejo en el espejo, de verashabían hecho un buen trabajo conmigo. Las chicas teníanbuena mano para estas cosas, a veces creo que podrían tranformara un monstruo en una delicada princesita..De nuevo me sumergí enel reflejo de mi propia mirada; la verdad, nunca había llegado afamiliarizarme con la imagen que los espejos me ofrecían de mimisma, ya que mi nivel de crecimiento era muy rápido, y cambiabami físico constantemente, pero últimamente el ritmo de midesarrollo iva realentizándose, mi aspecto ya bien podríapasar por el de una chica de unos 16 años, quizás prontodejaría de crecer y ésto era una sensaciónextraña.
Mamá se acercó a miespalda y puso su mano en mi hombro.- Estás realmente hermosaReneésme, no puedo creer que ya seas toda una mujercita.- Medijo con voz emocionada.
- Escucha mamá, hay algo de loquería hablar con ustedes, pero en especial con papá ycontigo. Sé que es duro para vosotros aceptar mis sentimientoshacia Jake,y de veras me siento muy culpable por haceros sufrir de unaforma tan egoísta, pero debes saber que no es un capricho;-lavoz me comenzó a temblar, y las lágrimas comenzaron abrotar de mis ojos.- solo quiero que sepas que lo amo con todas misfuerzas, y no estoy segura de que él me corresponda con el mismotipo de amor, y eso me está matando por dentro. ¡No quieroser la niña pequeña a la que proteger, no paraél!, ¡no quiero y no puedo conformarme con eso!- antes deque siguiera mi madre me cogió en sus brazos.
-Cariño, tranquilízate. creo que la mayoría denosotros sabemos lo que es el verdadero amor, y lo que estambién sufrir po él. Tu padre conoce tus sentimientos ylos acepta, solo tienes que darle tiempo. En cuanto a mí y alresto de la familia, incluyendo a Rose aunque te parezcairónico, aceptaremos tu decisión, sea cual sea, larespetaremos. Con respecto a los sentimientos de Jacob, segúnuna fuente muy fiable, continuó con una risa burlona en loslabios,- lo vuestro llegará a buen puerto, solo tienes que tenerpaciencia bebé. Así que no llores más o tustías te matarán por estropear su el trabajo invertido entí. ¿De acuerdo?-
Las palabras de mamá medescolocaron por completo. Sería cierto, o solo lo dijo con elfin de calmarme...- De acuerdo Bells, además creo queúltimamente he llorado más que en toda mi vida, si sigoasí me desidrataré.- dije en un falso tono serio.
Ambascomenzamos a reír, y el ambiente triste que yo sola habíaformado en un solo instante a mi alrededor se esfumó.Mamá siempre es capaz de sacar una sonrisa de mis labios, pormuy crudi que sea el momento.
- Mira que hora es, pronto llegará Jake a recogerte.
¡Oh!,es verdad, voy a arreglar el estropicio que he armado con elrímel antes de que Alice me mate.-dije cogiendoapresuradamente la polvera e intentado borrar los manchonesnegros que había bajo mis ojos.- Más te vale que no se decuenta.-terminó mamá, un instante antes de desaparecer demi habitación.
Terminé de acicalarme.Todavía faltaban unos minutos para que llegara Jacob, asíque decidí escuchar un poco de música. Cogí miMp3, y me tumbéla cama. Lo primero que oí fue Moskau deRammstein, para la mayoría de la gente no era un sonido muypropio para relajarse, heavy metal, pero sí para mí.Edward odiaba que escuchara este tipo de música, pero en fin...
Casime quedo dormida cuando escuché la bocina del nuevo auto deJake. Me incorporé de un salto de la cama. El Mp3 sedesprendió de mis oídos y casi se hace pedazos si nollego a atraparlo. Lo tiré encima del edredón, meheché el último vistazo en el espejo y respiré muyhondo antes de salir a encontrarme con mi hombre lobo.
Autora: MERYLIN_CULLEN